Melodía de sangre (I)

Sus manos el corazón
sacaron del frío pecho.
Comenzó el sano acecho
a renacer la pasión.
La prematura canción,
con esos rudos acordes,
recorrió los finos bordes
de las seis venas tensadas
y conmociones brotadas
de sus versos monocordes.

Caminó por la ciudad
sangrando aquel indigente.
Llevó poesía inocente
a la cruda realidad.
Mostrándonos su verdad,
con sangrienta melodía,
murió de amor un buen día
el trovador convencido
de que había subsistido
en la perpetua poesía.

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