Melodía de sangre (IV)

Con su suave desnudez
violó estas frías calles
la armonía de los valles.
Fue la lágrima de un pez
y su cruenta brillantez
hundiéndose en la laguna
donde la asfaltada cuna
volvió sombrías las aguas.
En esas mágicas fraguas
creó un corazón la luna.

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