Omnicidio

《Omnicidio 》

Para caminar se despertó
y caminó hasta correr.
La puerta que no pudiste coger
pronto agarrar se le vio.
Iba más tarde que temprano
pero temprano se levantó.

Febrero digno para verano
a los sudores excitó.
El prójimo fue sincero
y sus pecados reveló.
La ventana fue cenicero
y un religioso recitó.
El hijo del oportunismo
aprovechó la distracción.

El debate con cinismo
en insultos terminó.
Todos buscaron al policía
que de pronto se esfumó.
Azucarera mercancía
a palomitas hizo alusión.
Como si nada hubiera pasado
el guitarrista a cantar comenzó.

En algún lugar apartado
la culpa de todo al estado se dio.
Alguien miró debajo de sus hombros
y a todo presente culpó.
Una mención a casi escombros
por supuesto no faltó.
Llegó lápiz y papel
para entrevistar a la selección.

El cabello con agua y gel
casi al joven se le pudrió.
Otra historia de viejos
que casi nadie escuchó.
Los niños iban lejos
pero nadie los sentó.
Embarazadas, ciegos y demás
protestaron por poca comprensión.
El chofer no soportaba más
y el volumen de la música subió.

Ya al de la primera estrofa
la paciencia se le agotó.
Todo le parecía una mofa
pero desde el interior.
Sólo pensaba que la ocasión
necesitaba más atención,
que era digna de televisión,
pero ese trabajador
vería con desilusión
otro tipo de retransmisión.


~Daniel A. Horta García


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